martes, 20 de julio de 2010

el mundo en el bosque parte 7

7

La primera puerta


Todo me pereció muy extraño, pero claro, no había pensado que Caras nos había encontrado, y estaba detrás de nosotros (literalmente), así que nos apuramos más que nunca hasta que llegamos a las puestas de donde se encontraba el medallón del cielo, cuando llegamos decidimos descansar, así que yo me puse a admirar la puerta, parecía hecha de oro y plata,

Según me contaron, el ultimo propietario del medallón la creo para que ya no causara más sufrimiento en el mundo, y ahí metió los mejores acertijos y trampas para que nadie pudiera conseguirlo, ni el mismo, el las puertas había una escritura de una lengua no entendible que decía más o menos así: kueueirk sanam kaqoqi wueuru reieiwow tutre trenosterme sueqyer noturey lert descsowco voils mertido la denomvo blewih huoh pawex haxnufrike noic nue iaque ax fieihb hug fruaaiwuehs naksbeg jsas jajkuiwos significaba según Curet:

-Si el medallón del cielo quieres debes demostrar que tu corazón es puro y que cesaras la maldad hasta el final de los tiempos, si no lo es, morirás, estas palabras me quitaron el aliento, me moría de miedo, pero no dije nada.

Mi padre se encontraba muy preocupado, yo no aparecía así que pego carteles, llamo a la policía y me busco hasta debajo de las piedras (por una extraña razón para el mundo el bosque era como unos 20 metros de árboles todos juntos), y así Kary se entero, y decidió irme a buscar con toda la fe que se encontraba en el corazón, creyendo enserió que me encontraría en medio del bosque con criaturas mágicas.

Cuando íbamos a abrir las puertas lo que era temido sucedió, Cocoworm trato de atraparnos y nos dijo:

-Ja que entupidos son, sabiendo de mi leyenda, y de cómo soy conocido, aun así se atreven a seguirme, y hasta confiar en mí, pero que creen, ese centauro que los ataco venia por mí, porque ya he elegido un bando, y Caras me prometió mucho por la cabeza de esta pequeña, y por comerme a ustedes, así que espero que hayan comido bien, porque no me gusta la carne huesuda, sino bien carnudita-

En ese momento ni lo pensamos, solo salimos corriendo pero alrededor del lugar se encontraban los aliados de caras (lo sabíamos porque todos usaban unas túnicas negras) y el único lugar al cual podíamos entrar era tras esas puertas, pero no lo pensábamos, lo menos que queríamos es ser comidos, así que entramos tras las puertas.

Todo ahí adentro era diferente, el tiempo parecía ser distinto, caminábamos muy lento, aunque nos encontrábamos corriendo, lo único que se ocurrió fue tomar a Curet de la mano y correr más rápido, pero no avanzábamos, todo era diferente, de estar en un bosque aparecimos en una selva, solos, todo parecía extraño, pero al menos ya no nos perseguían, ya estábamos a salvo, pero creo que había hablado demasiado rápido, pues de repente vimos como algo nos perseguía.

¡ERA UN DINOSAURIO! ¡UN DINOSAURIO! grite, todos voltearon y corrimos tan rápido como nuestras piernas no lo permitían, pero nos estaba alcanzando, así que Curet dijo unas palabras medio raras,

Pero lo único que provoco fue un terremoto (porque eso siempre pasa cuando un brujo o mago hace un hechizo incorrecto, porque siempre es un terremoto, porque no explota algo, o vuela, o pasa algo como en Hami Piutter, porque siempre un terremoto, no lo entiendo, pero bueno, eso yo no lo decido, ni siquiera el) después de que pudimos pararnos seguimos corriendo, pues el dinosaurio no iba a tardar mucho el levantarse, de repente se acabo el camino, parecía que ahí antes había un puente, pero ahora solo quedaban pedazos, así que era imposible de pasar, pero de en medio del acantilado sobresalía un árbol, que era muy alto, y justo en medio del hoyo una cuerda atada a una rama del árbol, así que Curet se subió al árbol, la jalo, y se columpio hasta llegar al otro lado,

Después siguió Yuniek, y luego yo, pero a la mitad del camino la cuerda se rompió, caía, toda mi vida pasaba ante mis ojos, aunque solo fueron unos segundos, se me hizo una eternidad, solo veía como Curet y Yuniek trataban de salvarme, y como Curet decía palabras sin sentido para poder detener mi caída, pero nada servía,

Hasta que de repente toque el suelo, pero esto era raro, pues aun no llegaba al final de la caída, si no que me encontraba por la mitad, estaba sostenida por los aires, pero no caía, tantee y me di cuenta de que era un puente, un puente invisible.

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